Ocurrencias de un tipo un poco cansado de las tonterías que existen en la docencia actual.
lunes, 3 de febrero de 2014
"Buenos días......................, he estado revisando el examen de mi hijo y no estoy de acuerdo en que el primer problema esté mal. Está bien planteado y no se ha equivocado al realizar las operaciones, su error ha sido no continuar dividiendo, con lo cual, yo entiendo que esté incompleto pero no mal. Gracias y un saludo"
Transcripción de una nota enviada por un padre a mi persona como consecuencia de un examen en el que su hijo suspendió. Y mi reflexión es que hasta donde queremos defender a nuestros hijos cuando no sabemos qué hacer o no queremos hacer nada. Y como siempre la culpa para el maestro.
Este era un examen de quinto de primaria sobre el tema de los números decimales y que según mi criterio estaba pensado para que ningún alumno suspendiera, me explico: dos sumas, dos restas, dos multiplicaciones, cuatro divisiones, un problema (el susodicho parea resolver con dos operaciones) y un problema para resolver con cuatro operaciones. El alumno en cuestión no hace las operaciones bien, el alumno en cuestión no termina el problema. Falta de tiempo, no creo estuvimos una hora y media. !qué queremos! Ya todo el mundo puede opinar de nuestra competencia docente y nosotros seguimos sin decirles a esos padres qué tienen que hacer en su trabajo. En fin paciencia y al toro.
miércoles, 29 de enero de 2014
Puede que un día te levantes y no te conozcas, que no sepas que ha ocurrido contigo. Ese día puede ser que tengas problemas en el trabajo, en tu casa, en tu vida. No queda más que coger el toro por los cuernos y decir !ahí voy!
Claro, ¿por qué todo esto? La verdad es que no lo se pero hoy me he levantado en esa circunstancia y estoy en clase y no me apetece nada estar aquí, pero tampoco en casa. Quisiera perderme en algún recóndito lugar al que no pudiera ir nadie. No es posible y esa es la verdad, estoy aquí con mis alumnos intentando que aprendan algo y luego iré a casa donde no se si me esperará mi mujer. ¿Entonces, que puedo hacer? No lo se quizás aguantar el chaparrón y mañana será otro día o mejor aún tirarme al fango y cambiar totalmente de vida, de trabajo, de familia,....
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