domingo, 13 de octubre de 2013

PRIMERA CHALAURA

PRIMERA CHALAURA

Como cada domingo y tras un reparador desayuno  me dispongo a mi tiempo de deporte, porque si, y aunque no os lo creaís yo también hago deporte.
Y ha sido durante ese tiempo cuando me han venido toda una serie de ideas y de recuerdos que si los enlazamos podían ser los recuerdos de toda una vida dedicada a la docencia; y claro todo empieza  cuando tras terminar de prepararme para esta profesión me encuentro con un aula llena de niños y niñas.
 Imagino que para todo el que empieza en esto los primeros años  son siempre igual, las mismas ideas que te han  dicho en la facultad sobre como colocar al alumnado en el aula para que todo sea más eficaz y por supuesto, según la teoría…….. Pues bien una de estas teorías te dice que lo mejor es colocar a los alumnos y alumnas formando pequeños grupos para que entre ellos se ayuden y la sociabilidad sea el campo de batalla sobre la que trabajar. Claro, llega el maestro o maestra de turno y coloca a esos pequeños locos  de esa forma tan especial que le han dicho y ¡vualá! por arte de magia todo es felicidad en el aula, claro felicidad entendida como que guay se está hablando sin parar y escuchando al maestro ¡fulano guarda un poquito de silencio, por favor! una vez, dos veces , tres veces y así hasta que la voz empieza a escucharse cada vez menos pero no por el silencio de los discentes sino porque la voz del maestro se ha ido apagando poco a poco hasta llegar a ser casi imperceptible  por el esfuerzo.
Claro, cuando uno lleva ya más de veinte años de trabajo con niños y niñas no hace falta experimentos. Ya lo dijo un recordado político, ”los experimentos con gaseosa” y que no vengan con ideas nuevas cuando “todo” está ya inventado en la educación.
No obstante no pretendo que esto sea más que una chalaura que se le ha ocurrido a un maestro mientras trataba de hacer deporte.

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