Hola, gracias a todos los que en algún momento habéis leído algo de lo que aquí humildemente expongo y que no son más que reflexiones sobre algún aspecto de la educación, que al fin y al cabo es lo que nos une y compete.
En esta ocasión voy a comentar lo que me ha pasado últimamente con un tema que hasta cierto punto me afectó como maestro pero que al final se ha convertido en una simple anécdota y es que cuando llevamos ya cierto tiempo en esto nos relajamos con todo lo nuevo que viene y que no siempre es malo, tampoco bueno,.... Ante una situación de un alumno conflictivo (no tiene normas, pretende hacer lo que se le antoja en cada momento,..) hay que modificar a toda la clase para que él se sienta mejor. No tengo claro que deba ser así y así lo expuse en su momento. ¿Por qué cambiar la estructura de un aula que funciona a tenor de lo que se deba hacer con un sólo niño? Las nuevas generaciones de maestros y maestras dirán que así debe ser pero cuando uno conoce de qué pié cojea cada alumno sabe lo mejor para ellos y lo mejor para la clase y a veces hay que escuchar lo que un humilde maestro opina y no obligar a que actúe siguiendo las pautas que él no cree. Por desgracia en la mayoría de las ocasiones ese maestro suele tener razón.
La experiencia es la madre de todas las ciencias y además más sabe el diablo por viejo que por diablo.
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